domingo, 3 de enero de 2010

DOMINGO SEGUNDO DESPUÉS DE NAVIDAD

Esta es la homilía del día 2 de enero de 2010.



Resumen de la homilía:

Al principio Dios nos habló por los profetas. Pero Dios se hizo hombre, vivió con nosotros y nos habló. Jesús es la Palabra de Dios. Dios habla por boca de Jesús. En la Biblia, tenemos la Palabra de Dios. El apóstol Juan dice que ellos vieron la gloria de Dios. Esa gloria se manifestó en los milagros y en las enseñanzas de Jesús. En su transfiguración, hablando con Moisés y Elías. Dios se manifestó en Jesús para ofrecernos la salvación. Esa salvación es el perdón de los pecados y reconciliación con Dios. La Vida en el Espíritu y la vida eterna en el cielo. Nosotros podemos aceptar o rechazar lo que Cristo nos ofrece. Aceptando su gracia tiene sentido celebrar la Navidad. Y, agradecidos, daremos honor y gloria a Dios.

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Estas son las lecturas del día 2 de enero de 2010.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico. (24, 1-2. 8-12)

La sabiduría se alaba ella misma, presume dentro de su pueblo, habla en la Asamblea del Altísimo y se alaba delante del Todopoderoso. En su pueblo será alabada, y admirada en la congregación de los santos; recibirá alabanzas de la multitud de los elegidos y será bendita con los bendecidos. El Creador del universo me ordenó, el Creador puso mi casa: “Vivirás en Jacob, Israel es tu heredad.” Al principio, antes de los tiempos, el Señor me hizo, y no terminaré nunca. En la santa casa, delante de Él, ofrecí alabanza y en Sión puse mi vivienda; en la ciudad elegida pude descansar, en Jerusalén está mi poder. Viví dentro de un pueblo glorioso, en la parte del Señor, en su propiedad, y vivo en la congregación total de los santos.

Palabrea de Dios.


R.-Te alabamos Señor


SALMO RESPONSORIAL 147, 12-13. 14-15. 19-20


R.-La Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros.

Alaba al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión:

que ha fortalecido tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

R.-La Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros.

Puso paz en tus fronteras, te alimenta con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra y su palabra pasa rápida.

R.-La Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros.

Anuncia su palabra a Jacob, sus leyes y mandatos a Israel;

con ningún pueblo obró así, ni les dio a conocer sus leyes.

R.-La Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros.


SEGUNDA LECTURA.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios. (1, 3-6. 15-18).

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo en la persona de Cristo con muchas y diferentes bendiciones espirituales y celestiales. Dios nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que seamos santos ante Él por el amor. Dios, gracias a la persona de Cristo, nos hizo hijos adoptivos suyos, para que la gloria que nos dio en su querido Hijo, sea para su alabanza. Yo, Pablo, que sé de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, doy siempre gracias a Dios por vosotros, recordándolos en mi oración, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, os dé espíritu de sabiduría para conocerlo. Ilumine vuestro corazón, para que comprendan cual es nuestra esperanza, y cual es el premio que da a los santos.

Palabrea de Dios.


R.-Te alabamos Señor


EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan. 1, 1-18

Al principio ya había la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. En el principio la Palabra estaba junto a Dios. La Palabra hizo todo, y sin la Palabra no se hizo nada. En la Palabra había vida, y era la luz de los hombres. La luz brilló en la oscuridad, pero la oscuridad la rechazó. La Palabra es la Luz verdadera, que alumbra a todo hombre. La Palabra vino al mundo y en el mundo estaba. La Palabra hizo el mundo y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y no la recibieron. Pero todas las personas que la recibieron, pueden ser hijos de Dios, si creen en Él. Estas personas no han nacido de la sangre. Ni de amor humano, han nacido de Dios. Y la Palabra se hizo carne y vivió con nosotros, y vimos su gloria de Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Palabra del Señor.


R.-Gloria a ti, Señor Jesús.